
Alberto Martín Gallego, nacido en 1992 en la ciudad de Valladolid, es un amante de la literatura, en especial de su creación, ya que desde muy temprana edad disfruta de sus complacientes exigencias. Tras un corto periodo de autoformación, en el año 2007 crea su compañía de teatro “Las dos máscaras”, con la que realiza varios espectáculos al año, unas veces por iniciativa propia y otras mediante espectáculos encargados, como inauguraciones para exposiciones. Permanece dos años en activo, hasta que a finales del año 2008 considera que su verdadera vocación es la poesía y se centra en ella con más prioridad, por lo que a finales del año 2009 ya habrá disuelto el grupo y dedicado a ella.
En cuanto a su poesía, en la actualidad se encuentra en un proceso de maduración poética, buscando su perfecto estilo, creando nuevos ambientes, por lo que no se podría encajar a este autor en un determinado estilo o tendencia, sería hablar del presente con palabras de futuro, por lo que a medida que pase el tiempo, su verdadera obra saldrá a la luz.
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Adivinanza.
Espectro verde invisible, sensible,
Yerra muerto entre los espejos.
Magnético orbe ígneo, etéreo;
Eclipsa la realidad...
Crea el frenético
Caos,
De la nova
Insaciable...
Y la luna,
Ónix;
Nace su calavera
De entre el fondo del mar.
Noche. Sombra hiel, infiel,
Ondea volátil nuclear.
Exótica esencia humana, insana;
Atisba en la obscuridad...
Busca en la intimidad de los sueños:
Almas de cristal caliente,
Suspensiones aéreas
Ásperos rezos,
-Vidas en el interior
Del óvulo fractal etéreo-
Efigies consagradas,
-Rotas en el éxtasis
De la fugacidad-.
Amor espíritu ardiente, hiriente,
Planea ebrio en las alturas.
Acorde cielo índigo, ídolo,
Descubre la eternidad...
Y gira en la órbita espacial
Terrestre,
Y giran con la multitud:
Los ideales...
Gira el cráter de la
Juventud,
Gira la maestría,
El placer de lo banal.
Libre. Sueño vivo, divino,
Enigma dulce la superstición.
Real verso místico, profético;
Seduce subliminal...
Se gesta en el aneurisma,
El corazón evadido.
Contrae y reverbera,
En la cúspide sensorial.
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Metralla. (Canción del Profeta, del Soldado,
Mía, y de un Aviador que viajaba por mi mente.)
He visto, allá, en la penumbra del
Mundo contemporáneo, cómo torres de acero
Imperial, caían.
He visto al hombre poderoso llorar, lo he visto
Morir, ante la crueldad que el originó...
He sentido su calor, irradiar la parábola
Mundial,
He presenciado su dolor, girar en la órbita del
Progreso,
Augurando su rabia, presenciando su final...
¿Y en mis sueños?
He sentido su mano, agarrar el tesoro de la
Humanidad –virtud, bondad, amor...-,
He visto cómo se aferraba a ella,
Y le he soñado cantar, en la metralla,
Oyendo cómo sus esfuerzos se derrumbaban
En el infierno de la soledad,
Tristes, desolados, cansados de vivir,
Y de soñar...
[...En su corazón, el hombre moderno...
...Lleva la maldad espiritualizada.]
Pues, ¿Qué haréis cuando la verdad
Os persiga?
Cuando el Señor muestre a su
Creación la realidad [de millones de muertos]
Cuando el espíritu enemigo de la humanidad
Creyente, desde la penumbra os aceche...
¿Qué haréis cuando la verdad os persiga?
He escuchado los lamentos más terroríficos,
Que en un país pueden sentirse.
He conocido a aquellos que lo hicieron,
Que impusieron su verdad ante los muertos.
He sufrido la aleatoria moral
Que de su educación han hecho alarde,
Y he vivido en su ignorancia, su vigor,
Y he odiado en su condición, en la de muchos
Huérfanos de alma;
Cautivo de la humanidad, me dijeron que
Podía comprar mi suerte. Mi vida.
¿Cuántos corazones costarían mi desamor?
Mi aberración humana...
[...Clamado rubor...
...El del soldado adolescente...]
Pues, ¿Qué haréis cuando la verdad
Os persiga?
Cuando el fuego muestre a su
Creación la realidad [de millones de hechizos]
Cuando el espíritu enemigo de la humanidad
Creyente, desde la penumbra os aceche...
¿Qué haréis cuando la verdad os persiga?
He buscado entre el himen sensorial del cuerpo
Amado, los sentidos erectos y la superstición.
He sentido su placer amar el viento prohibido,
He sentido mi amor, alabar el espíritu olvidado.
Y al fin de este pomposo destino,
Amé, bebí, fumé. Hice todo cuanto mi corazón me
Propuso;
He escrito sobre las flores de la blanca suerte,
He compuesto al alba interior, salmos adictos,
Dulces y eternas notas de suicidio monódico.
Virtual pasión...
[...Ego, siempre quise conocer tu alma...
...Es el deseo de mi espíritu...]
Pues, ¿Qué haréis cuando la verdad
Os persiga?
Cuando la poesía muestre a su
Creación la realidad [de millones de enigmas]
Cuando el espíritu enemigo de la humanidad
Creyente, desde la penumbra os aceche...
¿Qué haréis cuando la verdad os persiga?
He planeado siniestro, cargada mi pipa de oasis
Y aciertos,
Al fin de los cielos, al comienzo de poemas
E ilusiones.
Vosotros virasteis el rumbo a mi vida ¡Oh! libertad,
¡Oh! trompo magnífico, que inundas mi alma de
Inconformidad.
Descubríos ante mis alas, pues entre cantar y amaros,
Mi avión desciende a la velocidad de la luz,
Intuyendo cada paso, a ciegas, cayendo sin control,
Dejando rostros de esencia y olvido, ansiedad y
Cariño;
Eterno mortal...
[...Mis alas me condujeron a la verdad...
Allí las perdí... y ahora vengo a nacer...]
Pues, ¿Qué haréis cuando la verdad
Os persiga?
Cuando el Deseo muestre a su
Creación la realidad [de millones de besos]
Cuando el espíritu enemigo de la humanidad
Creyente, desde la penumbra os aceche...
¿Qué haréis cuando la verdad os persiga?
Oración
Me gusta el olvido y que mi olvido sea justo,
Me levanto cada mañana sin velas que apagar,
¡Soy un perro moribundo, sin ganas de morder!
Imagino mi vida atento, soñando, el día en el que
Perder...
Pero siempre querré llegar hasta tu corazón,
Y vivir arropado por tu energía, al calor de tu
Imponente amor.
Alberto Martín Gallego